Nuestros cafés

Café especial ganador de la Taza de la Excelencia 2021

Cultivamos diferentes variedades de café arábiga como, Caturra, Geisha, Bourbon Amarillo, Bourbon Rosado, Típica, Moka, SL28, buscando siembre ofrecer cafés diferenciados y únicos, que satisfagan el exigente paladar de nuestros clientes.

Las bajas temperaturas en Nariño han demostrado tener una correlación positiva con la alta retención de ácidos y azúcares de las plantas, que, en el caso del café, son importantes para los atributos de acidez, dulzor y suavidad de la bebida. La planta de café, al reaccionar ante las menores temperaturas, se protege desarrollando un metabolismo más lento, protegiéndose así de un entorno que considera adverso. De esta manera se favorece el desarrollo de ciertos grupos de moléculas, como las proteínas y los azúcares, tanto por su cantidad como por su tipo específico. Esta particularidad distingue al café de Nariño del resto de zonas cafeteras de Colombia y de buena parte del mundo, características que se ven potenciadas en el café de La Hacienda El Obraje.

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Nuestros procesos

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Recolectando y despulpando el café en El Obraje

Todo nuestro café es seleccionado y cosechado a mano cuando los granos están maduros. Trabajamos varios procesos LAVADO, HONEY y NATURAL, alterando periodos de fermentación, temperaturas y tiempo de secado, buscando en cada uno resaltar ciertos atributos del café y ofrecer un producto acorde al gusto de nuestros clientes, durante todo el proceso llevamos estricto control de calidad y una trazabilidad que permite compartir con nuestros clientes el detalle del proceso aplicado al café que ofrecemos.

 

Contamos con una planta de beneficio húmedo en la que damos un manejo eco sostenible evitando cualquier tipo de contaminación o perjuicio ambiental. Aprovechamos todos los residuos del proceso de beneficio para la producción de abono orgánico que luego utilizamos en nuestros cultivos.

Cafés Lavados: En pocas palabras, esto significa que se usa agua para quitar la cereza de café de los granos. Normalmente, funciona así: las cerezas de café se introducen en una máquina (llamada despulpadora) que quita la piel exterior de la cereza. Luego, el café se transfiere a tanques o comederos de agua, donde se deja fermentar. El objetivo es eliminar el resto de la pulpa de la cereza del grano. Después de la fermentación, la fruta restante se descompone lo suficiente para lavarla con agua.

 

Una vez que los granos están limpios, se sacan del agua y se ponen a secar al sol. Los granos se rastrillan periódicamente para que se sequen de manera uniforme y lenta. La mayoría del café en el mundo se lava. El lavado tiende a dar como resultado un grano que permite que las características sutiles, incluida la acidez del terruño y del varietal brillen en la taza. También es un proceso altamente controlado, lo que genera lotes consistentes.

 

Cafés Naturales: Antes de que se inventara la maquinaria despulpadora todos los cafés se procesaban de forma natural. En este método, la fruta no se separa del grano luego de que se recojan las cerezas de café.  La cereza se seca completamente intacta hasta que la fruta se seca lo suficiente para ser eliminada por una máquina. Debido a esto los sabores de la cereza permean al grano durante el secado. Como resultado, el sabor de los cafés naturales es bastante distinto: más notas afrutadas y menos acidez que los cafés lavados. Los cafés naturales pueden ser difíciles de perfeccionar; requieren más tiempo y atención porque el moho, y otros defectos pueden dañar el café.

 

Cafés Honey: Es similar al proceso de lavado, excepto que luego de pasar por la despulpadora para quitar la piel exterior, el café se envía directamente a la fase de secado con parte de su fruto aún intacto. Los cafés Honey tienen algunas características de los cafés lavados y algunas características de los cafés naturales. Tienden a conservar la acidez de los cafés lavados y el cuerpo, la dulzura y la terrosidad de los cafés naturales, pero sin los fuertes sabores de frutas.